Lourdes Gálvez Del Postigo / Cultura@ Malagahoy.es

Congresos flamencos

Opinión

05 de septiembre 2009 - 01:00

EL flamenco es una materia extensa, con grandes lagunas que se salvan con hipótesis y atribuciones nunca cerradas, que propician el debate e incentivan el estudio y la investigación científica. La conciencia de ello hizo que en 1969 con la organización conjunta de la Peña Juan Breva de Málaga y Radio Juventud, se llevara a cabo el I Congreso de Actividades Flamencas. Desde ese momento, los investigadores y estudiosos de este campo se reúnen anualmente ansiosos por conocer los últimos descubrimientos sobre el mundo flamenco y debatirlos o, también, por exponer sus propias investigaciones ante tan insigne auditorio, con potestad para aprobarlas o no. Y digo insigne porque la historia de los congresos ha contado hasta hace pocos años con grandes nombres de la flamencología universal. En esas citas anuales se incluían presentaciones de libros y discos específicos, se organizaban exposiciones relevantes sobre el tema así como enriquecedoras tertulias y mesas redondas, que convertían cada jornada en un intenso maratón flamenco, que solía culminar con una actuación flamenca de alto nivel.

Poco queda de todo esto al día de hoy. Hace ya unos años que los congresos están sumidos en una decadencia que no levanta cabeza, el interés científico que antaño suscitaban ha desaparecido y, lo que es peor, tampoco parece que se estimule desde la organización ni que esto le importe demasiado, caracterizándose por su inmovilismo, sin apenas cambios en las personas que han estado al frente desde los comienzos. Ya no hay un abanico de investigadores dispuestos a dar conferencias, ponencias y comunicaciones, hoy todo se reduce a un par de ponencias por la mañana, llegando incluso este año a repetirse el conferenciante, ante la falta de profesionales interesados en los devaluados congresos.

Desgraciadamente, los Congresos de Actividades Flamencas han quedado en una excusa para pasar unos días de vacaciones en la ciudad de turno, sin mayores pretensiones, en detrimento del conocimiento y la puesta en valor científico del flamenco. Son necesarios aires renovadores que alivien esta situación y eviten la extinción de un formato que tanto ha significado para el conocimiento del arte flamenco.

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