Los mosquitos vuelven al entorno del Guadalhorce tras las lluvias de otoño

Los técnicos detectan ejemplares adultos y larvas en la zona, pero su número es bajo

Dos técnicos de Athisa inspeccionan el entorno de la desembocadura del Guadalhorce el pasado verano.
Dos técnicos de Athisa inspeccionan el entorno de la desembocadura del Guadalhorce el pasado verano. / J. Albiñana
Raquel Garrido

05 de enero 2017 - 02:02

Málaga/Las intensas lluvias registradas en Málaga en los primeros días de diciembre, unido a los 20 grados de temperaturas máximas que se están alcanzando esta semana, han sido el caldo de cultivo idóneo para que los mosquitos vuelvan a proliferar en el entorno de la desembocadura del río Guadalhorce. Sin llegar a considerarse una nueva plaga, los técnicos de la empresa Athisa Medio Ambiente, a la que el Área de Sostenibilidad Medioambiental del Ayuntamiento de la capital tiene encomendada la tarea de controlar las plagas en la ciudad, llevan varias semanas observando de nuevo la presencia de larvas y especialmente adultos en la zona.

De hecho, en la visita que realizaron ayer estos técnicos junto a agentes de medio ambiente corroboraron una mayor presencia de mosquitos y, en cambio, inferior número de larvas en la mayoría de los puntos inspeccionados. En los últimos días, el Ayuntamiento de Málaga había vuelto a recibir quejas por mosquitos en la zona del colegio Julio Caro Baroja ubicado en Guadalmar, junto a la desembocadura del río. Sin embargo, los técnicos revisaron ayer las posibles zonas de refugio de los adultos como setos y césped de los alrededores y, si bien se observaron algunos individuos, su número era "muy bajo". Sí ha aumentado con respecto a la visita realizada el pasado 21 de diciembre, algo lógico según los técnicos teniendo en cuenta que ya entonces se detectaron larvas.

También en todos los puntos inspeccionados la presencia de larvas era muy baja y bastante inferior a la última visita, y la mayoría están en el estadio de pupa por lo que ya no resulta efectiva la aplicación de un larvicida debido a que en ese estado las larvas ya no se alimentan. La razón de esta nueva presencia de mosquitos en el paraje natural se debe a que el nivel de agua de las lagunas ubicó considerablemente tras las lluvias de finales de otoño, motivo por el cual hay puntos a los que no se ha podido acceder. Aunque poco a poco va bajando el nivel de agua, el problema ahora son las altas suaves temperaturas que se están registrando y que favorecen el desarrollo de las dos especies más comunes localizadas en la desembocadura del río Guadalhorce, llamadas Ochlerotatus caspius y Ochlerotatus detritus.

Los técnicos de Athisa explicaron que cuando se den estas circunstancias favorables estas especies pueden proliferar en cualquier época del año. El único matiz es que ahora su ciclo de desarrollo es más largo y en lugar de seis días supera los 20 días, lo que da más tiempo a los depredadores naturales a eliminar las larvas. A pesar de la alarma generada en el entorno por el importante foco detectado el pasado verano, se trata de un tipo de mosquito de una amplia distribución y muy común en toda la cuenca mediterránea que no entraña ningún peligro. Las especies halladas son marrones, tienen algunas manchas claras, son picadoras diurnas y sus picaduras pueden dar algo más de reacción que las habituales, características que hicieron que fueran confundidas con el temido mosquito tigre de amplia distribución ya en el litoral. Como no se esperan nuevas lluvias, los técnicos no visitarán la zona hasta el próximo día 25.

Una bacteria para combatir al insecto en el paraje natural

A raíz de los problemas que los mosquitos generaron a los vecinos del entorno de la desembocadura del río Guadalhorce, la Delegación Territorial de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio autorizó al Ayuntamiento de Málaga a combatir la plaga en el paraje natural siempre que fuera necesario y sin dañar a la variada avifauna que habita en la zona. El tratamiento consiste en aplicar un larvicida biológico, que lleva una bacteria llamada bacillus thurigiensis, diluido en agua mediante pulverización en las orillas de las lagunas. Al tratarse de un espacio natural protegido no está permitido aplicar los larvicidas en forma de pastillas efervescentes que se utilizan contra el mosquito en otros puntos de la ciudad, incluidos los propios canales laterales de desagüe del río.

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