Villas que enamoran

Las vacaciones de Semana Santa suponen un buen momento para disfrutar de días de descanso alejados del mundanal ruido en los Hoteles Villas de Andalucía

Una de las calles de la Villa Turística de Priego de Córdoba, enclavada en el Parque Natural de las Sierras Subbéticas.
Una de las calles de la Villa Turística de Priego de Córdoba, enclavada en el Parque Natural de las Sierras Subbéticas. / Archivo
Redacción

14 de marzo 2019 - 02:32

El turismo de interior une la posibilidad de diversión a través de actividades complementarias integradas en la naturaleza y en el entorno rural con la satisfacción de disfrutar de otros ambientes culturales, mediante el contacto directo con los lugares, sus habitantes y su historia.

Las Villas Turísticas de Andalucía y los entornos donde están ubicadas conforman una única simbiosis donde se mezclan los mejores ingredientes para que los visitantes accedan a una experiencia integral: un alojamiento muy especial, la naturaleza en todo su esplendor, actividades de turismo activo y pueblos llenos de encanto. El entorno deleita a los visitante con imponentes montañas y barrancos, riscos escarpados al abrazo de un mar de nubes, cascadas y valles donde se amansa el arroyo, y en los que la flora, la fauna y los espectaculares contrastes que conforman la orografía andaluza disponen ante el visitante el mejor de los paisajes para una estancia inolvidable. Todos los hoteles están ubicados en los principales Parques Naturales y Nacionales y Reservas de la Biosfera de Andalucía, lugares mágicos e irrepetibles en los que fundirse con el entorno, dar largos paseos, fotografiar animales en su hábitat o practicar deportes de aventura como senderismo, bicicleta de montaña, rappel, escalada, barranquismo, espeleología, vuelo libre, piragua, equitación, quads. Una experiencia al nivel de cualquier expectativa.

En sus edificaciones se ve reflejada toda la tradición del legado andalusí, ya sea en su arquitectura, jardines, miradores, paseos, patios y terrazas de los complejos que componen las Villas de Andalucía. Cortijos y pueblos típicos andaluces, configurados como alojamientos en casas, apartamentos o habitaciones. Ahora bien, si hay una prioridad en estos alojamientos, esa es la comodidad. Todo ha sido pensado y diseñado para que ser huésped en las Villas Turísticas de Andalucía sea equivalente a instalarse en un ambiente confortable y funcional, en el que lo tradicional y rústico de su concepto no conlleve ni la más mínima limitación para quien viaja con los estándares del siglo XXI.

Otro de los aspectos más cuidados de las Villas Turísticas de Andalucía es la gastronomía, en la que la riqueza de la región en productos naturales es la base sobre la que las cocinas de sus restaurantes edifican una larguísima variedad de especialidades. Para los viajeros más activos, las Villas ofrecen multitud de posibilidades para gozar del tiempo libre, con espacios deportivos o instalaciones para la salud y belleza. De igual modo, también cuentan con salones especialmente equipados para reuniones, jornadas de trabajo o celebraciones. Pero además, los enclaves privilegiados donde se encuentran las Villas de Andalucía son puntos estratégicos desde los que desarrollar multitud de opciones de ocio.

Senderismo, excursiones a caballo, recorridos en bicicleta, caza, pesca, piragüismo y otras actividades serán algunas de las tentaciones para los viajeros. De este modo, en la Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas está la Villa de Cazorla, situada dentro del parque natural , a 200 metros de la población de Cazorla.

Distribuida a lo largo de tres calles con dos plazas y dos miradores, presenta el aspecto de pequeño y típico pueblo andaluz. Junto al edificio principal con las zonas y servicios comunes, el complejo cuenta con 38 habitaciones y villas con capacidad para 96 personas, jardines y piscina, restaurante y cafetería, aparcamiento y salones de reuniones. La orografía del terreno es perfecta para realización de deportes de aventura como rafting, rappel, barranquismo, tiro con arco, tirolina, escalada deportiva, piragüismo, etcétera.

También existen rutas de senderismo programadas, con una buena infraestructura y señalización, para realizar a pie, caballo o en bicicleta. Además, empresas locales y de la comarca de la Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas ofrecen el acceso a zonas restringidas con vehículos 4x4, rutas a caballo, y alquiler de quads, entre otros servicios para disfrutar del turismo activo.

En la Alpujarra granadina está la Villa de Bubión, situada en el barranco del Poqueira. En un paraje de singular belleza y situada en el pueblo de Bubión, ofrece unas magníficas vistas que permiten, incluso, contemplar el mar Mediterráneo. Las villas están dispuestas a modo de terrazas en la ladera de una montaña, quedando totalmente integradas en el terreno.

La Villa de Bubión ha recogido el espíritu de la Alpujarra, al cuidar el ambiente y el entorno, respetando formas, materiales y colores utilizados tradicionalmente, sin descuidar las comodidades que ofrece un alojamiento confortable. Así, podrá vivir el ambiente de un auténtico pueblo alpujarreño sin renunciar a las comodidades de un gran hotel.

El complejo se dispone a modo de terrazas en la ladera de una montaña y consta de un edificio principal que alberga las áreas de recepción, cafetería, restaurante, salones de reuniones, piscina exterior y área de descanso, zonas anexas y área de aparcamiento. El resto del complejo posee una estructura de pequeño pueblo, con calles y plazuelas, entre los cuales se distribuyen las 43 villas.

Los visitantes tienen varias alternativas: pueden iniciar rutas a pie, a caballo o en coche todo terreno, realizar senderismo, safari fotográfico, etcétera. Y no pueden irse sin contemplar los sorprendentes paisajes de Pampaneira, Capileira, Órgiva, Pitres o Lanjarón, entre otros. En la zona almeriense de la Alpujarra está la villa de Laújar, en la falda sureste del Parque Natural de Sierra Nevada, enmarcada en una parcela de 50.000 metros cuadrados y cercana al paraje natural del Nacimiento. El complejo está compuesto por un edificio principal, 31 villas repartidas a lo largo de la finca con zonas ajardinadas y boscosas, e instalaciones que se completan con el recinto de la piscina, un mirador, huerto, pista de tenis y amplia zona de aparcamiento.

Así, en el edificio principal se ubican los servicios comunes, bar, restaurante, y tres salones de reuniones; mientras que los jardines albergan dos piscinas, una de adultos y otra para niños, un parque infantil y un mirador. A 921 metros de altitud sobre el nivel del mar, el entorno de la villa cuenta con un atractivo paisajístico y natural, con una interesante variedad de fauna y flora endémica.

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