¿Por qué cae la inmigración irregular en Andalucía?

En 2022 las costas andaluzas recibieron un 32,5% de personas menos que el año anterior

La inmigración irregular cae un 25,6% en 2022: 31.219 personas

¿Por qué cae la inmigración irregular en Andalucía?
¿Por qué cae la inmigración irregular en Andalucía? / Departamento De Infografía
Victoria Flores

29 de enero 2023 - 06:00

Sevilla/La inmigración de carácter irregular volvió a caer en picado en las costas andaluzas en 2022. La emergencia climática, la violación de los derechos humanos o los conflictos armados siguen desplazando a millones de personas en el mundo, pero las cifras de llegadas a la comunidad autónoma descienden respecto a otras épocas.

En 2021, 10.434 personas llegaron irregularmente al litoral andaluz, mientras que en 2022 fueron 7.044. Esto quiere decir que a las costas andaluzas el año pasado llegaron un 32,5% de personas menos que el anterior. Esta tendencia a la baja se puede ver también en el total de España, donde la caída de la inmigración irregular es de un 25,6% (31.219 personas).

El Ministerio del Interior asegura que esta caída de la migración irregular responde a una bajada "progresiva" que se da desde hace cuatro años y se apoya en la propia política migratoria impulsada por el departamento de Fernando Grande-Marlaska.

El sacerdote Josep Buades, director de la Asociación Claver-Servicio Jesuita a Migrantes en Andalucía, señala que la realidad es que "las entradas por la frontera sur son mínimas". "La población subsahariana que entra en España irregularmente es muy poca, aunque se transmitan imágenes impactantes de pateras, son cifras muy escasas y muchos van a otros países", profundiza mientras sostiene que España es solo un lugar de paso.

Cooperación con terceros países

El Ministerio explica que sus medidas promueven "la cooperación con los países de origen y tránsito de la inmigración" y refuerzan "la lucha contra las mafias que trafican con personas". "Esta doble estrategia permite evitar en origen cerca del 40% de las salidas hacia el territorio español", sostiene Interior.

Desde la llamada crisis de refugiados en 2015 –cuando alrededor de un millón de personas intentaron entrar en Europa– la Unión Europea comenzó un proceso de externalización de fronteras para frenar la llegada de migrantes. Es decir, países del sur global como Turquía o Marruecos, en el caso de las llegadas a Andalucía, firmaron acuerdos con la UE para reducir el arribo de personas de forma irregular.

"La cooperación con países como Mauritania es una de las claves que nos está permitiendo reducir año tras año las llegadas irregulares a España y salvar vidas al evitar que las mafias pongan en riesgo a miles de personas", señalaba Marlaska en noviembre.

José Miguel Morales, director general de Andalucía Acoge –asociación que busca dar respuesta a la inmigración–, critica la postura del ministro y asegura que "no debería celebrar como un éxito que llegue menos gente, sino que debería dar las cifras completas y demostrar un poquito de sensibilidad". Añade así que estos acuerdos "implican la violación de derechos humanos y posibles homicidios".

Nuevas rutas

Pese a los tratados con los países de origen y tránsito, miles de personas siguen intentando alcanzar Europa cada año. De esta forma, comienzan a tomar fuerza vías alternativas, muchas de ellas, como la canaria, mucho más peligrosas que las convencionales.

"En 2019 vemos un pico por el inicio de la ruta canaria", apunta el jesuita. Este crecimiento coincide con el descenso de llegadas a la península y la externalización de fronteras. De hecho, en 2022 fueron 15.682 personas, según Interior, las que arribaron a las Islas. Esta cifra supone algo menos de la mitad de los migrantes que alcanzaron las costas españolas.

Y es que el destino final de las rutas migratorias no es Andalucía, Baleares, Lesbos o Canarias. Las personas que llegan a las costas del sur de la UE lo hacen buscando un puerto europeo, un punto a través del cual poder moverse por la geografía del continente para llegar a su destino final, que en la mayoría de ocasiones son los países del norte y el centro del continente.

Es por ello que el número de personas que deciden tomar la ruta canaria –en la que los migrantes parten de las costas del sur de Marruecos, el Sahara Occidental, Mauritania, Senegal o Gambia– ha aumentado mientras el resto descendía. "Las rutas cambian, la gente, ante la desigualdad y la desesperación, va a buscar una solución y si se tapa la ruta africana, se reactivará la ruta del mediterráneo central o cualquier otra", lamenta Morales.

Sin embargo, esta es la travesía más peligrosa para poder entrar en Europa. Según la organización Caminando Fronteras, un colectivo de defensa de los derechos de las personas y comunidades migrantes, 1.611 personas perdieron la vida intentando alcanzar las Islas en 2021 y en 2022 han contabilizado 800 personas entre muertos y desaparecidos.

Intereses marroquíes

A esto se suma también el interés político y económico de Marruecos. Buades subraya que "hay intereses en mantener la presión" y que, en general, "cualquier país trata de defender sus intereses en sus relaciones con otros y la migración es una herramienta disponible en la gestión de las relaciones con España". Entre ellos, el jesuita destaca "un conflicto por los minerales que hay en el subsuelo marino, en el banco sahariano".

Con él interés político marroquí coincide Morales, que asegura que "Marruecos tiene una alta capacidad de estabilización de fronteras... cuando quiere". El director de Andalucía Acoge recuerda las decenas de muertes en la valla de Melilla el año pasado. Además, avisa que el país vecino volverá a utilizar la presión en la frontera en primavera, "se acerca la presidencia española de la Unión Europea y puede utilizar la migración como una herramienta de presión".

"Lo que hay que hacer es crear una política de migraciones que reconozca la necesidad de migración y la necesidad también de Europa de recibir nueva población de manera segura", zanja el director de Andalucía Acoge.

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