La obra de Van Gaal sangra

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Las críticas al Bayern Múnich por su juego y la mala situación en la Bundesliga y en la Champions se unen a las multas a Toni y Lahm por actos antidisciplinarios

Luca Toni se lamenta tras fallar una ocasión ante el Schalke.
Luca Toni se lamenta tras fallar una ocasión ante el Schalke.
Diego Iturriza (Dpa) / Berlín

09 de noviembre 2009 - 05:02

La crisis que afecta al Bayern Múnich se alimenta de sí misma. El poderoso club alemán no encuentra el rumbo, sus resultados son mediocres y la indisciplina de jugadores descontentos le obliga a mostrar mano dura.

El Bayern multó ayer a dos de sus estrellas, Philipp Lahm y Luca Toni, por conductas que no son más que un reflejo de su crítica campaña. En el caso de Toni, la multa es la reacción del club a su abandono anticipado el sábado durante el partido contra el Schalke. "Luca Toni se permitió una falta inaceptable de disciplina, por lo que la presidencia del club le impone una sanción monetaria ejemplar", explicó el club.

Lahm fue sancionado por las críticas declaraciones que vertió en una entrevista con el diario Süddeutsche Zeitung. "El equipo carece de filosofía de juego", manifestó el defensa, que también criticó por excesiva e irracional la política de compras del club.

Las declaraciones de Lahm "contravinieron las reglas internas de modo escandaloso e imperdonable", explicó el Bayern en un comunicado, en alusión a su política de comunicación. Por eso le impuso una multa superior a los 50.000 euros. Pero la conducta de las dos estrellas díscolas no es el problema del club sino sólo su manifestación más reciente. Las declaraciones de Lahm molestaron más por poner el dedo sobre la herida que por contrariar cualquier política comunicacional.

El entrenador Louis Van Gaal, que llegó al club anunciado como el gran salvador, no consigue aún dar con un sistema de juego que ponga al equipo en la senda ganadora: en cuatro triunfos e igual número de empates y de derrotas reparte el Bayern sus doce partidos en la Bundesliga.

Tras el empate 1-1 del sábado, el Bayern Múnich queda octavo en la tabla y cada vez está más lejos del título simbólico que se lleva en Alemania el club que llega a fin de año primero. Encima, perdió sus dos partidos de la Liga de Campeones con el Girondins de Burdeos, el último por un penoso 2-0 jugando en casa, por lo que su permanencia en el torneo depende ahora del resultado de otros.

La crisis del Bayern, como la de cualquier club, es de resultados, pero se agiganta en vista de las inversiones millonarias en grandes estrellas, empezando por Van Gaal, quien debía desatascar al equipo de la situación en que lo dejó Jürgen Klinsmann.

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