IU pierde el grupo en el Congreso y Llamazares tira la toalla

Izquierda Unida sigue siendo la tercera fuerza pero con 300.000 votos menos

Gaspar Llamazares deposita su papeleta en un colegio madrileño.
Gaspar Llamazares deposita su papeleta en un colegio madrileño.
Roberto Pareja

10 de marzo 2008 - 01:00

Izquierda Unida ya flirteó con la tragedia en las elecciones de 2004 y ayer cayó rendida en sus brazos. Sigue siendo la tercera fuerza política más votada pero la Ley d'Hondt ha vuelto a crucificar al voto disperso de la formación que lidera Gaspar Llamazares, que por vez primera en la historia se ha quedado sin grupo propio en el Congreso .

El coordinador general admitió su "fracaso" por el "mal resultado" y anunció que tira la toalla y no se presentará a la reelección en la próxima Asamblea Federal, cerrando un convulso ciclo de casi ocho años al frente de IU.

No se sabe bien si por culpa del voto útil o por las tradicionales luchas cainitas, pero la federación de izquierdas ha perdido el respaldo de casi 300.000 electores y no alcanzará ese millón de votos que superó en las cinco anteriores elecciones generales.

La bestia negra de IU es la Ley d'Hondt, que impulsa a los partidos con mayor implantación en cada territorio en detrimento de los pequeños. Así, para cada uno de los dos escaño ha necesitado más de 4000.000 votos, mientras que PP o PSOE se ganan cada uno de sus diputados por menos de 70.000 papeletas.

IU se ha quedado ronca de clamar contra el voto útil. El Pepito Grillo del PSOE (le critica aunque siempre le apoya) acusa a los socialistas de "coger el violín con la izquierda y tocar con la derecha" y de hablar de dinero, lo importante, con CiU.

Llamazares confiaba en arañar algún escaño en Asturias, Vizcaya o Sevilla, donde se presentaba como cabeza de lista Juan Manuel Sánchez Gordilllo, un fiasco que ha perdido 17.000 votos.

IU no ha logrado quebrar la polarización y ha vuelto a naufragar en la marea bipartidista. Quedará diluida en el puzzle del Grupo Mixto. Perderá una gran cantidad de protagonismo: ya no podrá entrar el reparto de preguntas e interpelaciones al Gobierno ni tiene garantizada su presencia en las comisiones parlamentarias ni podrá presentar proposiciones de ley. A Llamazares y al otro diputados que logró Izquierda Unida (el ecosocialista Joan Herrera) les espera un ingrato y pobre papel.

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