Día Internacional del Guía de Turismo: qué ver y hacer en Málaga en una escapada de fin de semana

Recomendaciones para un fin de semana en Málaga, dos días para descubrir el paraíso de la Costa del Sol

Conoce Málaga en 24 horas: lugares, monumentos y gastronomía que disfrutar

El Castillo de Gibralfaro y la panorámica de Málaga.
El Castillo de Gibralfaro y la panorámica de Málaga.

Este viernes 21 de febrero se celebra el Día Internacional del Guía de Turismo, y no se nos ocurre una mejor idea que aprovechar para dejaros una pequeña guía, de dos días, para realizar una escapada a Málaga capital y no perderte nada de nada. Málaga ha sabido combinar perfectamente historia, cultura y su dupla marítima: playas y buen tiempo. La ciudad se ha convertido en un destino perfecto para una escapada de fin de semana. En solo dos días, es posible recorrer los rincones más emblemáticos de la ciudad, disfrutar de su gastronomía y descubrir el ambiente y su vida, ¿te animas?

Día 1: Monumentos históricos y esencia malagueña

Para comenzar con el primer día en Málaga, qué mejor forma que comenzar en su kilómetro 0, en el corazón de la ciudad, la Plaza de la Constitución. Tómate tu primer café en algún punto cercano e iniciamos la ruta, que hay mucho que ver.

Catedral, Alcazaba y Teatro Romano

La primera parada es la Catedral de Málaga, también conocida como La Manquita por su torre inacabada, emblema de la ciudad. Su imponente arquitectura renacentista y barroca, junto con su Altar Mayor y la Sillería del Coro, la convierten en un imprescindible. A pocos metros se encuentra la Alcazaba, un palacio fortaleza de la época musulmana que ofrece unas vistas privilegiadas de la ciudad. Junto a ella, el Teatro Romano, uno de los restos arqueológicos más importantes de Málaga, permite conocer la huella de la antigua Malacca.

Vista del entorno en el que se encuentra el Museo Picasso, próximo al Teatro Romano, la Alcazaba y el Palacio de la Aduana.
Vista del entorno en el que se encuentra el Museo Picasso, próximo al Teatro Romano, la Alcazaba y el Palacio de la Aduana.

A la hora del almuerzo, lugares como El Pimpi tienen mucha tradición, y tabernas como el Cortijo de Pepe, La Farola de Orellana o Mesón Mariano son opciones tradicionales para probar platos típicos como el pescaíto frito y una amplia oferta gastronómica. Después de comer, un paseo por la Plaza de la Merced lleva hasta la Casa Natal de Pablo Picasso, donde se puede visitar el museo dedicado al pintor.

Castillo de Gibralfaro y atardecer con vistas

Para la tarde, la subida al Castillo de Gibralfaro ofrece una panorámica única de la ciudad y la bahía. Se puede acceder a pie o en autobús y recorrer sus murallas para disfrutar de una de las mejores vistas de Málaga. Antes de la cena, es posible dar un paseo por la calle Larios, otro emblema de la ciudad, rodeada de tiendas y edificios históricos.

La calle Larios de Málaga.
La calle Larios de Málaga. / Javier Albiñana

Para la cena, Málaga cuenta con una variada oferta gastronómica, desde tabernas tradicionales como las mencionadas antes, hasta restaurantes más innovadores. Entre los más recomendados podemos encontrar El Gastronauta, La Cosmopolita, La Cosmo, Beluga o Mura Mura. Para los que quieran alargar la noche, el centro de Málaga ofrece bares con música en directo y cócteles, así como rutas nocturnas que exploran las leyendas de la ciudad.

Día 2: El Soho, el puerto y el mar

El segundo día comienza con un desayuno en Casa Aranda, famosa por sus churros con chocolate, o en Kima Coffee, elegida como una de las mejores cafeterías del mundo estos días, con opciones más saludables. El Mercado de Atarazanas es el mejor lugar para conocer los productos locales y disfrutar de un ambiente auténtico, así como para hacer parada a la hora del almuerzo. A poca distancia se encuentra el Soho, el barrio de las artes, conocido por sus murales de artistas internacionales.

Paseo por el puerto y playa de La Malagueta

La Farola de Málaga.
La Farola de Málaga. / Américo Toledano

Desde el Soho, un paseo por el Parque de Málaga y el Muelle Uno conduce hasta La Farola, el faro que preside la bahía –y da nombre a esta sección–. Esta zona es ideal para disfrutar de un aperitivo antes de dirigirse a la playa de La Malagueta. Para comer, opciones como la Marisquería Los Delfines o los chiringuitos de la zona ofrecen especialidades de pescado y marisco. Para cerrar la escapada, dos opciones: visitar el Jardín Botánico de La Concepción, un oasis de vegetación con vistas espectaculares, o regresar al centro y recorrer con calma la calle Larios y todas las callejuelas y los secretos del centro de Málaga.

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