Es de origen árabe, fue testigo de grandes enfrentamientos y hoy es historia de Málaga que se contempla en esa ruta de senderismo
La torre alquería y el puente de Ortegícar son dos de las grandes joyas de la Málaga más salvaje y patrimonial
Una de las mejores rutas de senderismo de Málaga ahora que llega la primavera: "¡Merece la pena!"

En la provincia de Málaga, el pueblo de Cañete la Real guarda un rincón singular donde la historia y la naturaleza se dan la mano: la torre alquería y el puente de Ortegícar, dos de las grandes joyas de la Málaga más salvaje y patrimonial. Este enclave es hoy un destino ideal para los amantes del senderismo y la historia, un lugar donde se puede contemplar un pasado marcado por enfrentamientos entre reinos y civilizaciones. La ruta hasta este punto ofrece un recorrido por un paisaje cargado de valor patrimonial y belleza natural, situado junto al río Guadalteba.
La torre alquería de Ortegícar es un ejemplo destacado de la arquitectura militar medieval malagueña. Construida entre los siglos XIII y XIV, esta torre de origen árabe se eleva hasta los 18,6 metros de altura sobre un altozano en la margen izquierda del río Guadalteba. Su base, de forma casi cuadrada, se integra en un complejo amurallado mayor, también de planta cuadrangular.
La torre, completamente exenta, ocupa una posición central dentro del recinto fortificado, y aunque se encuentra en propiedad privada, puede contemplarse perfectamente desde la distancia gracias a su altura y su imponente presencia en el paisaje. Este enclave fue testigo de intensos enfrentamientos entre tropas castellanas y granadinas, cambiando de manos en diversas ocasiones, especialmente durante los siglos XIII, XIV y XV.
Ortegícar, un enclave de frontera entre cristianos y nazaríes
El valle del río Guadalteba, donde se sitúa Ortegícar, fue durante siglos un territorio fronterizo marcado por continuos conflictos. La torre no solo servía como elemento defensivo, sino también como refugio para la población local en momentos de asedio. Su ubicación estratégica en un terreno llano y su estructura robusta la convierten en un modelo de torre-alquería, muy común en la época del reino nazarí.
El nombre de Ortegícar proviene del latín Hortus Sacer, que significa 'huerto sagrado'. Esta zona fue conquistada por primera vez en 1329 y donada a la Orden de Santiago en 1330. Sin embargo, su historia estuvo marcada por numerosos vaivenes, y todavía en 1450 el enclave volvió a estar en poder nazarí, siendo finalmente destruido en 1472 por Rodrigo Ponce de León y Pedro de Vera.
La torre de Ortegícar presenta una construcción sólida, con verdugadas de ladrillos, especialmente en las esquinas, y sillares romanos reaprovechados en su base, posiblemente procedentes de las cercanas ciudades hispano-romanas de Sábora o el Cortijo del Tajo. Su interior se organiza en tres plantas conectadas por una escalera central.
En la primera planta se encuentran tres compartimentos, uno central y dos rectangulares y alargados. La segunda planta alberga una sala principal con cúpula de ladrillo y un deambulatorio separado por gruesos pilares. La tercera planta ofrece dos compartimentos alargados con ventanas orientadas al noroeste y sureste, así como varias ballesteras distribuidas irregularmente en sus muros. La torre culmina en una azotea plana, rematada por almenas.
El puente nazarí de Ortegícar, una joya sobre el río Guadalteba
El acceso a la antigua alquería protegida por la torre se realiza a través del puente nazarí de Ortegícar. Esta construcción, característica por su forma de 'lomo de asno', se eleva 6,30 metros sobre el río Guadalteba. Su arco tiene una luz de 4,47 metros, y en ambos laterales se levantan pretiles de casi un metro de altura.
El puente combina mampostería irregular y argamasa con ladrillo, aunque diversas restauraciones modernas han dejado su impronta en forma de cemento. Sobre el puente transcurre una calzada de cantos rodados de 3,50 metros de ancho, que se va abriendo hacia el final del pretil, completando una estructura de gran valor histórico y arquitectónico.
Una ruta de senderismo cargada de historia
La torre y el puente de Ortegícar no sólo representan vestigios de la historia militar medieval de Málaga, sino también un atractivo destino para quienes buscan rutas de senderismo con contenido patrimonial. A través de caminos señalizados y accesibles –como los que se pueden encontrar en plataformas especializadas como Wikiloc–, los visitantes pueden recorrer este espacio natural mientras descubren el legado de siglos de enfrentamientos y convivencia entre culturas.
Este enclave, entre naturaleza y arquitectura defensiva, permite contemplar el paso del tiempo y la evolución de un territorio fronterizo, hoy convertido en patrimonio histórico de la provincia de Málaga, en Cañete la Real. La torre de Ortegícar y su puente nazarí siguen en pie como silenciosos testigos de la historia, integrados en un entorno paisajístico que invita a ser explorado con calma y admiración.
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