Asador Ovidio se expande en Málaga: se hace con los chiringuitos El Cabra y Casa Lucas

El grupo familiar especialista en carnes se encuentra reformando ambos locales, que volverán con cartas renovadas en las que la cocina marinera mantendrá el protagonismo

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Lona anunciando la apertura en el exterior de El Cabra.
Lona anunciando la próxima apertura en el exterior de El Cabra. / JAVIER ALBIÑANA

Asador Ovidio, emblema malagueño de las carnes, se expande. El grupo familiar se ha hecho con dos chiringuitos con recorrido en la ciudad como son El Cabra, en Pedregalejo, y Casa Lucas, en La Misericordia, que abrirán una nueva etapa de mano de esta firma, que ya posee dos locales en el Centro en las calles José Denis Belgrano y Bolsa. Se tratará, cuenta José Manuel Rosado, hijo del fundador, de una renovación, aunque el objetivo es que la esencia se mantenga. "Queremos que queden claras dos cosas: una es que somos una empresa de familia que va creciendo a fuerza de mucho trabajo, no una franquicia ni nada de eso, por lo que venimos a hacer hostelería de toda la vida; la otra es que pese a que queremos hacer cambios el objetivo es potenciar la esencia de los dos restaurantes", aclara.

Es por esto que ambos negocios, que tienen más de medio siglo de historia a sus espaldas, mantendrán tanto sus nombres como las líneas maestras de la carta, que se remarcarán para dar mayor protagonismo a la gastronomía ligada al mar, como se espera de dos locales situados a pie de playa. Algo en lo que tienen experiencia porque hasta principios del año pasado este grupo especialista en carnes regentaba además el chiringuito La Marea, en Sacaba. Finalizada esta experiencia, lo cierto es que el gusto por este tipo de negocios lo siguen manteniendo, por lo que cuando se les presentó la oportunidad de hacerse con otros dos no lo dudaron. "Los chiringuitos, por decirlo de alguna forma, nos conmueven", asegura.

Reforma de El Cabra.
Reforma de El Cabra. / JAVIER ALBIÑANA

La previsión es que ambos puedan abrir para la nueva temporada. El Cabra, con su fachada principal envuelta en una lona que da cuenta de cuál será su futuro, está siendo sometido en estos momentos a una reforma integral tras cerrar la operación con la antigua propiedad el pasado noviembre; mientras que en el Casa Lucas, que adquirieron por la jubilación del antiguo dueño, las obras se circunscriben a la cocina. Lo que también mutará, como se decía, son las cartas; ahora más mediterráneas si cabe. "Recordará a la Málaga de antes con guisos marineros, cocina de a bordo, caldos, calderetas, arroces...". Habrá hueco igualmente, por si había dudas, para la especialidad de la casa: las carnes.

Sumando los dos "Ovidio playa", como lo llama la familia, el grupo crecerá hasta los 70 u 80 trabajadores, ya que planean mantener las plantillas y hacer nuevas incorporaciones. "Siempre pensamos que nos íbamos a quedar en el Centro; pero las ganas de crecer como grupo familiar, al ser cuatro hermanos y mis padres, ha hecho posible ir más lejos. Tenemos hambre de crecimiento", afirma Rosado. "Nos apasiona la hostelería, la gastronomía y, en general, la cocina malagueña. Queremos ir creando poco a poco una marca con características muy claras: que sea conocida por la gente, que se coma bien y que sea un sitio cercano, donde los dueños estén presentes todo el día. Nosotros funcionamos así", remacha.

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