Retiran por "seguridad" toneladas de basura, muebles y electrodomésticos de una azotea de La Palmilla en Málaga
El concejal del distrito denuncia la "falta de civismo" de vecinos y subraya el riesgo de que la terraza del bloque cediera por el excesivo peso de los enseres acumulados
Operarios utilizan una grúa para sacar desde neveras y aparatos de aire acondicionado, hasta sofás y antenas parabólicas
"Un vecino tenía montada una chatarrería", aseguran testigos
La Policía descubre en Palma-Palmilla un criadero ilegal con 200 gallos de pelea y palomos
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Desde neveras, lavadoras y aparatos de aire acondicionado, hasta sofás y antenas parabólicas, además de numerosos desechos. La azotea de un bloque de Palma-Palmilla acumulaba tal cantidad de basura que la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Málaga ha tenido que intervenir para desalojar todos los enseres por cuestiones de "seguridad" ante el peligro que podría llegar a suponer para las viviendas del edificio. Los operarios, a través de un amplio dispositivo que, según está previsto se dará por concluido este viernes, han llegado a extraer al menos tres toneladas de residuos.
El concejal del área, Raúl López, explica a este periódico que la actuación se ha desarrollado a raíz de un informe que la Policía Local elaboró alertando de los posibles riesgos que implicaba la basura que los agentes, tras una ardua investigación, habían detectado en la parte alta del edificio. "Uno de los vecinos tenía montada una auténtica chatarrería", apostilla un testigo consultado. La dificultad que entrañaba sacar todos los elementos, algunos de ellos de gran tonelaje, ha obligado a los trabajadores municipales a hacer uso de una grúa para cargar en cubas los electrodomésticos.
El operativo se ha desplegado en un bloque "peculiar" de 11 plantas situado en calle Eume y que, en palabras del responsable de la Concejalía del Distrito Municipal de Palma-Palmilla, Francisco Pomares, hasta ahora se ha negado a constituir una comunidad de vecinos, lo que alimenta la "falta de control" entre ellos. "La azotea estaba entera llena de basura, con escombros de obra; había de todo. Ese es uno de los 4 ó 5 bloques que no entraron en los trabajos de rehabilitación porque los vecinos no quisieron. Se nota que hay un claro deterioro y un abandono. Al no haber presidente, nadie controla y acumulan los desechos y los electrodomésticos viejos", asevera el edil, que destaca el "peligro" para las viviendas de la zona inferior puesto que el edificio "está completamente habitado".
"Aquello era Camboya"
Hasta ahora, los operarios han cargado tres cubas con aproximadamente una tonelada de capacidad cada una de ellas. El portavoz de Urbanismo, por su parte, se refiere al "riesgo de sobrecarga" de la terraza, según las sospechas de la Policía, pero recalca que, por el momento, no existe peligro de derrumbe, si bien los técnicos han tenido que actuar siguiendo las indicaciones de los especialistas por cuestiones de "seguridad y salubridad". "Aquello era Camboya", remachan fuentes conocedoras de esta situación en el bloque de calle Eume.
El responsable del distrito lamenta la "mala imagen del barrio" que arrojaba que vecinos mantuvieran una azotea atestada de residuos y podredumbre, e insiste en el riesgo "de sobrepeso" que tenía la cubierta. "Había que actuar también para evitar que la dejadez de vecinos provocara su propia expulsión del edificio. Intentaremos no tener que llegar hasta ahí", sostiene Pomares. Asimismo, denuncia la "falta de civismo" y el hecho de que los vecinos que habitan el bloque afectado "no sean capaces de llegar a un mínimo consenso". "Es muy injusto porque el resto mantiene limpia sus comunidades", sostiene el concejal, que echa en falta una "actitud de colaboración" entre los residentes.
Seguimiento del edificio
Los técnicos de Palma-Palmilla harán un seguimiento del edificio con el propósito de "poner orden", al tiempo que insistirán en llevar a cabo los trabajos de "rehabilitación que el Ayuntamiento lleva años reclamando". La limpieza en la azotea que ha tenido que desarrollarse, señala el edil, ha sido "una acción preventiva", pero espera que los vecinos "se den cuenta de los riesgos" de determinados comportamientos. El reto es conseguir que el "cien por cien del barrio se rehabilite", aunque, admite, "a veces la lógica no funciona".
Gallos de pelea heridos
Desde el área de Seguridad del Consistorio malagueño añaden que la actuación se suma a otra intervención policial que ya se impulsó hace un par de semanas y que permitió descubrir, con drones con cámaras térmicas, un criadero ilegal con 200 gallos de pelea y palomos. De esta forma, la Policía Local de Málaga, en un dispositivo coordinado por la Jefatura de Barrio de Distrito Norte, procedió a rescatar un total de 89 gallos sin anillar y otros 5 identificados, algunos de ellos con lesiones que podrían haber sufrido durante la celebración de batallas. Los efectivos encontraron, además, 97 palomos. La operación se desarrolló con la participación de varias unidades formadas por 65 agentes locales, que contaron con el apoyo del Gruprona y la colaboración de los servicios de limpieza, operativos municipales así como del centro municipal de Protección Animal.
El nuevo edificio Cabriel, 27, símbolo del abandono en Málaga
Al hilo de lo ocurrido en el edificio de calle Eume, cabe recordar que uno de los ejemplos de transformación urbanística en La Palmilla es el de Calle Cabriel, 27, abocado a la ruina y el abandono desde hace décadas. El inmueble, que se levanta trece plantas en el barrio de La Palma, quedó oficialmente desalojado a mediados de 2018, después de que el Ayuntamiento decretase la salida de todos los vecinos dadas las malas condiciones. Los numerosos incendios ocurridos en su interior convirtieron el bloque en inhabitable.
El Consistorio comenzó a trabajar en el impulso de una iniciativa que devolviera a la vida esta construcción. Un propósito que se ha ido demorando pero que podría encontrar su camino después de que la Gerencia de Urbanismo acordara en mayo de 2021 la expropiación de las últimas 37 viviendas que quedaban por adquirir. La operación de enajenación en su totalidad estaba entonces tasada en unos 1,3 millones de euros.
La hoja de ruta trazada por los responsable del Instituto Municipal de la Vivienda (IMV), organismo que dispone desde hace varios ejercicios de un proyecto de intervención, pasaba por hacer de Cabriel, 27, un edificio "híbrido", que dé cabida a usos sociales, culturales e incluso residenciales.
La pretensión era recomponer la trama urbana y ayudar a construir un espacio-plaza para la comunidad, impulsar un nuevo edificio en el que se sustituya "el modelo fallido de propiedad privada para incorporar un modelo de prestación de servicios habitacionales gestionados por el Ayuntamiento", y todo ello buscando que sirva de "catalizador social y de emprendimiento". En este sentido, desde la planta nueve a la trece, se contemplan unas 40 viviendas de pequeño tamaño en régimen de alquiler para jóvenes.
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