En busca de camareros: las contrataciones en hostelería se resienten en Málaga por la falta de personal cualificado
El sector ya se plantea buscar profesionales en otros países ante el déficit
Los chiringuitos aseguran que muchos han tenido que reducir mesas o cerrar por este motivo
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Málaga/En pleno agosto, ecuador del verano y punto de ebullición de la contratación en hostelería y sector servicios y en Málaga hay carencia de camareros por falta de formación y, en ocasiones, hasta de candidatos. La pandemia, entre otras cosas ha traído una ola de cambio a la hora de afrontar el trabajo que en Estados Unidos han llegado a llamar la gran renuncia. Detrás de ella, está la búsqueda de mejores condiciones, evitar horarios partidos o tener descansos de calidad.
Muchos de ellos, en el imaginario colectivo, no están relacionados con la hostelería. Pero, en el otro lado de la contratación no sólo ven una falta de candidatos que respondan a sus ofertas de trabajo, sino que los que lo hacen no tienen experiencia ni cualificación suficiente para atender la demanda laboral.
Esto, pese a que en Málaga se ha batido un récord histórico en contratación en el sector, aglutinando 102.000 trabajadores, la ciudad necesita mano de obra cualificada, según el presidente de la Asociación de Hosteleros de Málaga (Mahos), Javier Frutos.
En julio, el paro en el sector servicios descendió en 6.638 personas respecto al año anterior, casi un 7% menos. Respecto a junio, cuando ya se habían hecho gran parte de las contrataciones necesarias para afrontar la temporada alta, aún se recortaron 1.258 demandantes de empleo en el sector.
Hace sólo un año, el recorte fue de más del doble en el mes de julio comparado con el mes anterior, entonces bajó 3.247 personas. Detrás de estos datos, la falta de personal para cubrir los puestos que se demandan.
En palabras de Manuel Villafaina, presidente de la Asociación Empresarios de Playa de la Costa del Sol (Aeplayas), “hay restaurantes que han tenido que quitar mesas y hasta cerrar por la falta de gente dispuesta a trabajar”. Es más, ahonda en que “lo que hay es gente estudiante que quiere ganar un dinerillo en verano para sus estudios y hemos tirado de ellos”. La formación de estos jóvenes, en ocasiones, corren a cargo de los mismos hosteleros, apuntan desde la patronal.
Una profesión sacrificada
“La gente no quiere trabajar de esto, es una profesión sacrificada”, afirma Ramón, camarero en el restaurante Yamur. Negocios como este afrontan la búsqueda de trabajadores para el verano con dificultades. “Trabajar los fines de semana o tener un horario partido” suele estar entre las principales causas por las que la gente no elige este trabajo según Antonio, encargado de la Cafetería Plaza.
Para Javier Frutos existe un latente déficit de mano de obra cualificada en la ciudad. Son muchos los que coinciden la falta de personal capacitado para trabajar en la hostelería. “La gente se cree que esto es llevar tres platos”, critica Berta, camarera en una de las cafetería de Julieta Coffe –antes conocida como La Bella Julieta–.
Entre los principales motivos de este déficit, el presidente de la patronal denuncia la campaña negativa que se ha hecho respecto a la hostelería. En esta se difunde, a su juicio, algo que para Villafaina es “falso: que se trabaja muchas horas y no se cobra lo suficiente”.
Esta opinión la comparte Tania El Yousfi, gerente en una cadena de restaurantes, “a raíz de esta mala visión que tienen de la hostelería y a causa de tener experiencias negativas en ella, algunos vienen sin sentido del compañerismo y con dificultades para establecer una complicidad con el cliente”. El Yousfi apunta que en los locales de su firma no llevan bandejas, pero le dan más importancia a el trato humano.
La pandemia también provocó que parte del tejido de empleo de la hostelería lo absorbiesen sectores como el de la logística. “Cuando las grandes superficies y la Construcción han visto que son trabajadores buenos se han quedado con ellos”, asegura el presidente de Mahos.
Entre las soluciones que plantean desde la patronal de hostelería están que el empresario haga más atractivo el trabajo y el impulso desde la administración y los propios sindicatos para fomentar una mejor formación.
“Se deberían impulsar cursos y escuelas que no sean tan superficiales si no que sean de mínimo dos años, para que una persona pueda estar preparada para dar un buen servicio tanto como ayudante de cocina como ayudante de camarero”, insiste Manuel Villafaina.
Si la situación no cambia en los próximos años ya se plantean contratar personal cualificado de otros países como Marruecos. “Siempre es positivo atraer talento y personal formado sea de donde sea que enriquezca el tejido productivo de la hostelería”, apunta Frutos.
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