¿Se puede comer la carne de los jabalíes capturados en las calles de Málaga?

El alcalde apostó por la utilización de dardos narcotizantes y dejó la puerta abierta al aprovechamiento de ejemplares por la industria cárnica

Jabalíes llegan hasta el centro de Málaga y paran el tráfico durante unos minutos

Varios jabalíes, este lunes, en el cauce del Guadalmedina.
Jabalíes en el cauce del Guadalmedina / Javier Albiñana

El método para frenar la expansión de los jabalíes y cerdos silvestres en Málaga capital viene siendo objeto de debate de un tiempo a esta parte. ¿Pero qué pasa con su carne? ¿Se puede consumir? La respuesta no es tajante: depende. La última novedad sobre las formas de controlarlos ha venido por parte del propio alcalde, Francisco de la Torre, quien afirmaba el miércoles en una entrevista en PTV que hay que consensuar una fórmula "que no cree un problema de seguridad y sin sufrimiento para el animal", abogando por la utilización de dardos narcotizantes. "Esos animales pueden ser como otros. No pensemos que los mataderos y las fábricas de embutidos trabajan en el vacío, trabajan con animales que han sido, de una manera muy civilizada y muy sensible desde el punto de vista ambiental, puestos a disposición de la industria cárnica", por lo que abogó por hacer "algo parecido, garantizando la sanidad".

Es aquí donde entra en juego el depende. Si lo que se plantea es aplicar dardos narcotizantes a los jabalíes para luego consumir su carne, esto no se podría hacer, tal como afirma a consultas de este periódico el presidente del Colegio de Veterinarios de Málaga, Juan Antonio de Luque. "Si se emplea un dardo narcotizante para sedar a un animal, su carne no se puede utilizar para consumo porque los efectos pasan al consumidor. La única forma de que fuera apta sería emplear capturaderos para atraparlos, aturdirlos con una bala cautiva o perno percutor, trasladarlos a una instalación autorizada y desangrarlos, como se hace en los mataderos". Porque, como añade el presidente de la Comisión de Salud Pública y vicepresidente del Colegio, José Luis Peñate, este es un procedimiento que no se puede hacer en la calle, con el animal en una jaula, sino que tiene que hacerse directamente en dependencias autorizadas.

De igual manera, ambos recuerdan que el Colegio está dispuesto a colaborar con el Ayuntamiento, así como que debe trabajarse en un plan integral para abordar la expansión de estos animales incrementando la presión cinegética, instalando mobiliario urbano especial, promoviendo la educación ciudadana sobre sus riesgos, colocando capturaderos o jaulas trampa, delimitando las colonias y refugios felinos en la periferia, estudiando la viabilidad de la esterilización o retirando los abrevaderos en los montes para evitar que se conviertan en un foco de transmisión de enfermedades.

Cambios en las formas de control

Sea como sea, lo cierto es que el control de los jabalíes en la capital es un tema complicado en la medida en que se ha tenido que cambiar de estrategia en varias ocasiones. En mayo de 2024, el Ayuntamiento anunció que se contrataría a una empresa para mantenerlos a raya cazándolos con arco, una alternativa que finalmente aparcó en octubre, tras varias reuniones y protestas de colectivos animalistas. Tras ello, anunciarían que pasarían a gestionar su población disparando dardos narcóticos con efecto anestesiante a los ejemplares, que posteriormente serían eutanasiados por un veterinario. De no obtener los resultados esperados, apostillaron, volvería a emplearse el uso del arco y la flecha.

La nueva vía tampoco terminó de satisfacer a los colectivos conservacionistas, ecologistas, animalistas y cazadores, que proponían endurecer la vigilancia policial para que las personas no les den de comer en zona urbana, aspecto que está sancionado con hasta 500 euros por la ordenanza de Convivencia Ciudadana. A esa propuesta sumaron la esterilización, una alternativa a la que el Consistorio dijo que no se cerraba, pero que estaba estudiando junto al personal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Autónoma de Barcelona, quienes les explicaron que "no hay pruebas fehacientes" de que las vacunas esterilizantes funcionen con total garantía. De hecho, sólo se habrían hecho algunos "testeos" en los que se ha demostrado que "solamente sirve para hembras de entre tres y seis meses de edad, no machos, y con carácter temporal", lo que arroja una eficiencia del "2%". La medida restante esbozada por estas asociaciones fue el incremento de la presión cinegética.

Asimismo, el Ayuntamiento tiene en marcha una red de abrevaderos en distintos puntos del municipio para intentar disuadir a los jabalíes de acercarse a las zonas pobladas. Estos están colocados en Churriana, la cabecera del río Guadalmedina, Cerrado, Toquero y Monte San Antón. El Consistorio también anunció la utilización de olores o sonidos que les incomoden para disuadirlos de pasearse por la ciudad.

¿Cuándo sí se pueden consumir?

A nivel legal, según la legislación vigente de la Junta de Andalucía, el aprovechamiento está permitido, siempre y cuando el animal haya pasado los controles sanitarios pertinentes, que se realizan analizando las vísceras extraídas, en las que se observa cualquier característica que indique que la carne puede presentar un riesgo sanitario. De esta manera, tanto los animales abatidos como los capturados podrán destinarse a autoconsumo siempre que cumplan este requisito.

Otra forma de control existente y que se pone en práctica a día de hoy en Andalucía son los capturaderos, que se utilizan en terrenos urbanos y rústicos parcialmente ocupados por edificaciones que no permiten el empleo de un arma de fuego, puesto que no tienen la consideración de terrenos cinegéticos. Estas capturas en vivo se podrán realizar durante toda la temporada de caza y los ejemplares capturados deberán ser sacrificados, salvo autorización excepcional motivada. Cuando el destino de los mismos sea su comercialización para consumo humano deben someterse a los controles sanitarios oficiales en un establecimiento de manipulación de caza, legalmente autorizado.

Aplicando lo anterior, la fórmula de algunos grupos de control, como es el caso de los arqueros, es donar la carne a asociaciones sin ánimo de lucro para que sea aprovechada.

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