La falta de diagnóstico de infecciones de transmisión sexual dificulta su control en Málaga

Ante la demora en Primaria, los usuarios van a Urgencias donde les ponen tratamiento sin pruebas y sus contactos siguen contagiando

Una campaña informativa sobre el VIH.
Una campaña informativa sobre el VIH. / M. H.

20 de febrero 2022 - 07:22

Málaga/Las enfermedades de transmisión sexual aumentan. Pese a las limitaciones en el contacto social que impuso la pandemia y al descenso de pruebas para su detección que se traduce en un infradiagnóstico, aumentan. La razón, según los expertos, es que en los últimos años se ha perdido el miedo al sida y se utiliza menos el preservativo.

Además hay otra realidad que no ayuda: la falta de diagnóstico de muchas enfermedades de transmisión sexual dificulta su control porque, no al confirmarse la infección, no se aplican las medidas establecidas para evitar su transmisión y propagación posterior.

“Pese al infradiagnóstico, porque muchos casos no se declaran, aumentan todas las infecciones de transmisión sexual”, asegura la presidenta de la Sociedad Andaluza de Contracepción (SAC), María Jesús Alonso. Según esta especialista, las cifras oficiales sólo son “la punta del iceberg”.

El problema se agrava con las demoras en los centros de salud. Si la cita con el médico de cabecera tarda muchos días, el usuario acaba yendo a Urgencias. Generalmente, en estos puntos le prescriben un antibiótico sin hacerle pruebas para determinar con precisión de qué infección se trata.

Desde un punto de vista estadístico, ese caso no cuenta porque –al no haber diagnóstico– no se registra como infección de transmisión sexual (ITS), pese a que éstas son de declaración obligatoria. El problema no es sólo que no cuente en las estadísticas sino que no se hace un seguimiento del paciente. Cuando hay un diagnóstico de ITS, al mes se repite la prueba para controlar el caso y asegurar que esté correctamente tratado.

Pero, además, al no haber diagnóstico tampoco se pone en marcha el estudio de contactos y la correspondiente alerta a estos para atajar su transmisión. De modo que la falta de diagnóstico tiene consecuencias en tres frentes, según explica Alonso:“Los casos no aparecen en las estadísticas, no están bien tratados y no se avisa a los contactos para aplicar las medidas preventivas de rigor”.

En los años en los que el sida mataba, aumentó el uso del preservativo. La mejora de los tratamientos ha convertido esta infección en una enfermedad crónica a la que se le ha perdido el miedo. “El condón protege mucho, pero ahora decae el uso del preservativo”, explica la facultativa. De modo que un avance asistencial produjo un cambio social que complica el control de la transmisión de las ITS. Una realidad que, con el infradiagnóstico, empeora.

En prácticamente todas las infecciones de transmisión sexual son mayoría los varones. Hombres que tienen sexo con hombres; no siempre homosexuales, aclara Alonso. Explica que el mayor porcentaje de ITS se da en el sexo masculino porque “las relaciones anales son las más peligrosas para la transmisión”, explica. Sólo el herpes genital afecta en la mayoría de los casos a mujeres.

Debido al confinamiento en 2020, al menor contacto social posterior derivado de las restricciones y al infradiagnóstico hubo un “descenso en el crecimiento” de estas infecciones. En el primer año de la pandemia, oficialmente las ITS no crecieron tanto como en los anteriores. Pero pese a esa ralentización, siguen aumentando. “Hay menos datos [estadísticos] que casos y a pesar de eso, siguen creciendo”, insiste la presidenta de la SAC. La situación es similar en toda España.

Ante síntomas o sospechas de una infección de transmisión sexual, la persona debe acudir a un facultativo para su diagnóstico y tratamiento, que incluye, además del fármaco, la abstinencia. Además, se debe avisar a sus contactos para frenar la transmisión de la enfermedad.

Patologías con complicaciones que pueden ser graves

Gonorrea, sífilis, herpes genital, VIH, clamidia... Hay muchas infecciones de transmisión sexual. Pueden afectar a las articulaciones o –como el caso del virus del papiloma humano– provocar cáncer. Su gravedad está en la posibilidad de que generen complicaciones.

En el caso de las mujeres en edad fértil, uno de los peligros es la transmisión vertical, es decir de madre a hijo. El bebé puede nacer con ceguera, sordera o encefalopatía. Es por ello que, por protocolo, a las embarazadas se les realizan pruebas llamadas de despistaje para descartar infecciones de transmisión sexual.

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