El hundimiento de ‘La Gallina Demente’
Esta embarcación al parecer originariamente fue un yate que realizaba paseos con turistas
Sequía crucerista en el puerto de Málaga durante febrero

Los más viejos del lugar, tal vez recuerden que a principios de la década de 1960 hubo un pequeño barco en el puerto de Málaga que se llamó La Gallina Demente. Sin que haya podido conocer sus características técnicas salvo que se trataba de un motovelero de poco más de una veintena de toneladas de desplazamiento, les mencionaré que esta embarcación que al parecer originariamente fue un yate realizaba paseos con turistas. Efectuando una vuelta por las diferentes dársenas del puerto malacitano, saliendo a la bahía y ejecutando además algunos cortos viajes por parajes cercanos a la costa, esta embarcación acondicionada para embarcar a un máximo de 100 pasajeros, realizaba los trabajos propios de lo que aquí en Málaga se ha llamado desde siempre una golondrina.
Reseñados estos escasos datos sobre la mencionada embarcación, a continuación, les contaré un fatídico incidente que La Gallina Demente sufrió en las aguas del puerto malagueño en 1963.
Procedente del puerto alemán de Rostock, en la madrugada del 22 al 23 de mayo de 1963 entraba por la bocana malacitana el buque de carga griego Thermaikos. Con un cargamento de cemento que debía dejar en el muelle número seis, este veterano buque construido por encargo del gobierno de los Estados Unidos que, entre 1943, fecha de su construcción y hasta finales de la Segunda Guerra Mundial participó activamente en el conflicto bélico como un buque cisterna, llegaba a Málaga tras haber sido reconvertido en 1955 un carguero; un buque dedicado a la carga seca que tras ser alargado 15 metros había navegado desde entonces con dos nombres diferentes para tres compañías distintas. Luciendo la contraseña de la Export Carriers Corporation con sede el Pireo, este buque de 150 metros de eslora, revirando para posicionarse en la dársena de Heredia golpeaba con su proa el costado de estribor de La Gallina Demente que se encontraba atracado en la escala real del muelle número tres. Tras saltar a tierra los dos tripulantes que estaban en la embarcación, en algo menos de cinco minutos el motovelero se hundió, mientras que el mercante, con apenas un leve rasguño en su casco continuó su maniobra para atracar en el muelle número seis.
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