Las vueltas del Astoria: 21 años de proyectos para una parcela que costó 21 millones a Málaga
La de cederlo a Fundación Unicaja para que implante su sede es la novena propuesta
Ha pasado de un edificio para viviendas de lujo a un museo de museos
Los cines Astoria-Victoria de Málaga, sesenta años en imágenes

Tres años ha tardado en dar otra vuelta de campana la parcela de los antiguos cines Astoria-Victoria. En plena Plaza de la Merced, y pese a ser uno de los suelos más cotizados de la ciudad, ninguna de las propuestas impulsadas por el Ayuntamiento de Málaga cuajan. Mientras, los suelos llevan 21 años en barbecho, tantos como millones costaron a las arcas municipales.
La última de las ideas del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, desecha su anterior gran anuncio. Parece que ya no es necesario un centro multidisciplinar con 800 plazas centrado en la danza y que pudiera dar cabida al teatro, la música y el Festival de Cine. En su lugar, el regidor negocia ahora con Fundación Unicaja, para que fije allí, previo pago de un canon, el gran centro cultural en Málaga que lleva décadas persiguiendo. Tres meses ha previsto que duren las negociaciones con la fundación bancaria como mucho.
En el cajón vuelve a quedar una idea más para acompañar al Monumento a Torrijos. El actual es el noveno sobre la mesa. Para este último, además, se encargó un anteproyecto, concurso mediante, a la firma barcelonesa Barozzi Veiga, cuyo plazo estaba a punto de terminar y, por lo tanto, se les deberá compensar por los trabajos. Desde la fundación, afirma el alcalde, podrán usar parte de ese proyecto si lo ven conveniente. O desecharlo si no le encuentran utilidad, aunque esto no lo mencione el regidor.
La oposición, mientras tanto, viene pidiendo que se deje la plaza abierta completamente. Queda por precisar qué se pretende hacer con los restos arqueológicos que en su suelo se hallaron. En anterior proyecto contaba con un centro de interpretación de los mismos, de acuerdo con la pretensión que siempre persiguió Noelia Losada, ex concejala por Ciudananos y anterior responsable del área de Cultura.
Su adquisición en 2004 se hizo junto a la privada Promociones Baensa, del País Vasco. En 2007 se descartó una ampliación de la Casa Natal Picasso que contaría con 2.000 metros cuadrados para volver a la idea original: levantar bloques de viviendas de lujo.
Primero, se proyectaron 60 casas de alto standing sobre la parcela y se firmó un acuerdo con la administración local y la Junta de Andalucía para que una de las plantas fuese ocupada por la ya citada ampliación de la Casa Natal Picasso.
Rechazada la idea por hastío a la hora de conseguir los permisos necesarios, Promociones Baensa se decidió por reducir la capacidad del edificio a planta baja más tres alturas y ático. El resultante serían 45 viviendas sobre lo que alguna vez fueron los cines Astoria y Victoria.
Una vez asumida la parte de la hipoteca con la que había colaborado la promotora vasca, entrada la segunda década de este siglo, el alcalde se desmarcó de las viviendas de lujo, sin dejar de mirar a la ampliación de la Casa Natal del pintor malagueño. La propuesta que le acompañó durante las elecciones en 2011 fue clara: un Museo de los museos. Llegó a afirmar De la Torre que tenía contactos con distintas pinacotecas y creía en la potencialidad de la ciudad para acogerlos.
Finalmente, no fue un museo de los museos, pero sí surgió de ese germen la representación del Pompidou que se erige ahora en forma de cubo de colores en la esquina de los Muelles 1 y 2 del Puerto de Málaga y el Museo Ruso que alberga el antiguo edificio de la Tabacalera.
En 2015 el alcalde volvió a señalar hacia la colaboración público privada como garante del aprovechamiento de la parcela al este de la plaza de la Merced. Juan Cassá, aun portavoz de Ciudadanos, se mostró favorable a que se proyectara sobre la pastilla un hotel de cinco estrellas, para reforzar la ciudad como un destino turístico de interés para el turista de lujo y gran lujo.
Entró en ese baile Antonio Banderas, junto con el arquitecto José Seguí y la promotora de eventos marbellí Starlite. Su proyecto, Ecos Urbanos, ganó el concurso de ideas para grandes arquitectos que puso en marcha el Ayuntamiento para que fuese un edificio con potencialidad de ser emblemático el que acabase ocupando la zona. Tras varias polémicas, el artista decidió retirarse. Acabó con su proyecto de un teatro en la ciudad en el Soho, después de adquirir junto a CaixaBank el antiguo Teatro Alameda, renombrado como Teatro Soho Caixabank.
Una vez fuera Banderas de la ecuación, el siguiente proyecto que quiso danzar sobre junto al Monumento a Torrijos fue el bautizado como Zoco Cultural, respaldado por una empresa cordobesa. Pero en 2020, tras el derribo del edificio preexistente y la excavación de los terrenos, encontraron restos arqueológicos que no casaban con el auditorio pensado para el Zoco Cultural.
Con esto, el alcalde hizo el último anuncio municipal. El espacio para las artes escénicas. Su financiación se prometía completamente pública. Una vez encargado el anteproyecto, pareció no estar conforme o no encontrar un hueco para ello en los presupuestos. Entonces afirmó que buscaba colaboración público privada para, por fin, encontrar destino a los suelos ahora baldíos. De momento, y hasta que cristalice, los suelos siguen vallados y enmarcados por el anuncio de la candidatura a la Exposición Internacional 2027 que tampoco fue.
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