Los profesores y la IA

Quizás

28 de marzo 2025 - 07:29

EL siglo pasado, los educadores universitarios tenían como función esencial trasmitir conocimientos a sus alumnos. Pero este siglo, quien disponga de acceso a internet, bien con un ordenador, un teléfono móvil o una tablet, tiene al alcance de unos pocos clics todo el saber sobre cualquier tema. No es éste el único problema que tienen en la actualidad los profesores. Ahora sus alumnos tienen en las aplicaciones de Inteligencia Artificial el mejor cómplice a la hora de hacer sus trabajos. Esto tiene al estamento educativo preocupado por su futuro papel. Les ocurre igual que a los guionistas, diseñadores o escritores. Ya hay Universidades en las que las clases las imparte la IA y guiones de largometrajes escritos por la maravillosa máquina construida a base de algoritmos y memoria infinita. Su próxima serie favorita será producto en gran medida de un sofisticado artilugio.

El papel por tanto de los profesores ya no puede ser el que era. Ahora su función principal consiste en motivar e incentivar la curiosidad de los alumnos por aprender. Porque si lo logran, luego los estudiantes tienen todo lo que quieran conocer, en el bolsillo en el que lleven su móvil. Pero siendo esto esencial, no es suficiente. Jean-Francois Lyotard escribió que “la educación es el arte de hacer visibles las cosas invisibles”. Efectivamente, recibir estímulos a través de nuestros sentidos, no es suficiente para entender la vida; necesitamos conceptos y buenas maneras de pensar para poder interpretar la realidad y comprender la verdad y reconocer los matices que siempre tiene. Un buen educador logra que lo difícil parezca fácil, porque provoca interés por saber en sus alumnos. Alguien dispuesto a aprender en una sociedad que tiene a la cultura al alcance de la mano, es imparable. Los profesores de hoy en día tienen que lograr que sus alumnos se emocionen y sueñen con vivir la hermosa aventura que conlleva el estudio y el aprendizaje. No se trata de enseñar a leer, sino que merece la pena leer. Las personas educadas nos trasmiten confianza. Aquellos en quienes confiamos nos dan esperanza. La esperanza genera paz, tal y como dijera Confucio.

Motivar a sus alumnos a aprender es la principal tarea de un educador y es algo que la IA no sabe hacer, porque, aunque es la Biblioteca de Alejandría multiplicada millones de veces, no sabe emocionar, algo que continúa siendo patrimonio exclusivo de los seres humanos. Hay, por tanto, tarea.

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