Antonio Rivero Taravillo

Noticias del 27

La tribuna

11591333 2025-03-28
Noticias del 27

28 de marzo 2025 - 15:28

Fugit irreparabile tempus, escribió Virgilio. El tiempo huye de forma irreparable. Pero también se echa encima y, quiéranlo taurinos o antitaurinos, nos coge el toro; es decir, lo que parecía lejano nos sorprende cerca, a veces sin tiempo de reacción. En 2027, a la vuelta de la esquina de ese encierro en que hay un toro que no habrá de empitonarnos, se celebrará el centenario de la Generación del 27, aquellos días de diciembre de 1927 en que coincidieron en Sevilla, al llamado del Ateneo de la ciudad y del polifacético (no solo torero) Ignacio Sánchez Mejías, buena parte de los poetas que entonces empezaban a destacar en España.

Numerosas instituciones aprestan ya sus maquinarias para hacer de la efeméride justo homenaje a una promoción poética que, con manga ancha, puede extender su nombre a autores de distintos géneros y disciplinas artísticas a cuyo conjunto se ha denominado Edad de Plata. Igualmente, iniciativas privadas se movilizan para recordar a aquellas figuras tan señaladas, y desde diferentes flancos, desde el cine y la edición hasta, algo más sorprendente, un bar-coctelería.

Dos documentales se sumarán a los existentes (hay varios ya sobre Luis Cernuda) y acercarán al público las figuras de Federico García Lorca y Vicente Aleixandre. Lorca en La Habana se ha estrenado en el Festival de Málaga, sobre la estancia del granadino en Cuba en 1930 tras la estadía estadounidense de la que surgió ese magma asombroso que es Poeta en Nueva York. Por otra parte, Velintonia 3, también estrenado en el festival malagueño, recoge el magisterio que en su casa de Madrid ubicada en la dirección del título ejerció durante décadas el ganador del Premio Nobel de Literatura de 1977.

La Universidad de Sevilla anunció el pasado otoño un magno congreso sobre el 27, con numerosas iniciativas paralelas. Y también preparan actividades, como no podía ser de otra forma, el Ateneo hispalense, el Centro Cultural Generación del 27 en Málaga y, en Madrid, la Residencia de Estudiantes, con sus ricos archivos documentales. En la Astorga del poeta Leopoldo Panero (este ya de la Generación del 36) tendrá lugar otro congreso sobre las mujeres del 27, y la revista Turia sacará un dosier en el que se verá con nueva luz la generación a partir de una figura si importante menos conocida. Saldrán también nuevas ediciones de las biografías de estos poetas. Y hasta el bar del hotel Palace, ahora renovado, ostenta el nombre (o más bien número, mágico) 27: 27 Club, acogiéndose al hecho de que Lorca frecuentó el lugar (en realidad, quien más estuvo allí fue el gallego Julio Camba, morador durante años en el hotel, la mayor parte del tiempo encamado como Proust u Onetti).

Curioso es que ese local de lujo apele a la Generación del 27, cuando no pocos de sus miembros vivieron modestamente o casi rozaron la menesterosidad en algunos momentos de su vida. ¿Podrían pagarse una copa en tan selecto ambiente? Una vez, Lorca, Dalí y Buñuel, antes de partir peras entre ellos y el ajuste de cuentas de los dos segundos sobre el primero en la película Un chien andalou, mandaron un tarjetón de la cervecería del Palace a Claudio de la Torre firmada por los tres. Lorca garrapateó estos versos: “Alfonso doce de plata / vuela en la moneda blanca / de corcho y hojalata / mi cuerno de la abundancia / Me gasté en el bar del Palace / ¡mis monedillas de agua!”. Confesaba que estaban sin cuartos (sin cuartos de parné, no habitaciones) y que Buñuel había ido a Madrid para ver a sus amigos, entonces en la Residencia, y se gastó el dinero que tenía para volver a Zaragoza. “Recurrimos a ti, préstanos ciento veinticinco pesetas”.

Y es que Lorca y sus amigos eran habituales del Rector’s Club, como se llamaba el bar musical del Palace en los felices años veinte. Allí tocaban por las noches jazz los Jackson Brothers, unos negros de Harlem. Pero en la Sevilla del 27 fue flamenco lo que sonó: el cante de Manuel Torres en la fiesta con que Sánchez Mejías agasajó a los poetas. Ni el Palace madrileño ni el Alhambra Palace granadino: el hotel de la Generación, donde se hospedaron los poetas llegados a la ciudad fue el Gran Hotel París. Pagó la estancia Sánchez Mejías y por allí pasó también Fernando Villalón, el de las reses de ojos de color verde. Aunque el homenaje a Góngora fue a punto de concluir su tercer centenario, tampoco a ellos, les cogió el toro de la efeméride (al primero, el que cogió fue Granadino, en la plaza de Manzanares, como canta el Llanto a Ignacio Sánchez Mejías de su amigo Lorca).

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