El Unicaja mantiene el saque (90-84)

Resultado y crónica del Unicaja-Joventut

El Unicaja saca adelante un partido en el que rayó a excelente nivel en algunos tramos, hasta dominar por 22 puntos

El apretón final del Joventut mermó el que era un interesante average

Deon Thompson realiza un espectacular mate.
Deon Thompson realiza un espectacular mate. / Unicaja B. Fotopress

El Unicaja solventó con cierta autoridad un envite en el que no había red debajo y tumbó al Joventut en un encuentro en el que quedó un regusto no del todo dulce porque se dominaba por 22 puntos, con tramos excelentes de juego, mediado en el tercer cuarto y se ganó finalmente por seis (90-84). La victoria no tuvo un peligro real, pero, en una fase tan corta, los averages pueden valer oro. Y, por cómo se desarrolló el partido, el Unicaja anduvo casi todo el duelo entre los 10 y los 20 puntos. Es el pero a un duelo serio del equipo de Casimiro, en el que el ataque fluyó mejor de lo acostumbrado y en el que la defensa muy buena durante 25 minutos. 61-39 era ahí el parcial. Se recibieron 45 puntos en 15 minutos. Demasiados.

A la espera de lo que pase hoy en el MoraBanc-Tofas, nadie ha hecho aún el break de ganar fuera de casa, el hecho diferencial en una liguilla a seis partidos. El Unicaja mantuvo el saque, demostrando desde el principio que necesitaba ganar sí o sí. Tras una pitada bastante intensa a Casimiro en la presentación, va en aumento conforme transcurre la temporada, el equipo se plantó bien defensivamente en el parqué. Y creció a raíz de ello. Dejó en 12 puntos al Joventut en el primer cuarto y fue cimentando una diferencia interesante. Con Jaime Fernández haciendo jugar al equipo con sentido y encontrando a un Deon Thompson que en los últimos partidos está elevando su rendimiento respecto al decepcionante nivel de la primera mitad de temporada. El californiano anotó 11 puntos en su primera rotación en pista. Metió el tiro abierto que debe meter y después supo entenderse bien con el ahora base madrileño para encontrar puntos gratis en continuaciones. Leía también bien el Unicaja la defensa rival para encontrar vías hacia el aro. Jaime y Brizuela se marcharon más de una vez hacia la canasta solos, hasta el propio Waczynski también se animó. A ello se añadía una buena actividad defensiva acompañada de una mejor lectura de las líneas de pase rivales para tocar muchos balones y provocar pérdidas o colapsar ataques.

Llegaba el Unicaja a animar con rentas muy cómodas (33-17), con tramos de buen baloncesto, de continuidad y plasticidad. El mal momento de Josh Adams es una mala noticia, ha perdido confianza y se le nota. Es un jugador expresivo, al que se le ve con sus gestos cuál es su estado de ánimo. Hay que recuperarle porque añade un grado de imprevisibilidad al atque cajista necesario, comprándole sus locuras. Apretó el Joventut, con intentos de zona press y con buenos minutos de Kerem Kanter, pero Thompson, tras asistencia de Jaime por la espalda, metía un triple sobre la bocina para mantener una renta interesante (44-31).

El Joventut salió más metido tras el descanso y un triple de Prepelic recortaba a seis la diferencia (44-38). Pero supo el Unicaja aguantar, no perdió la cabeza. Hasta por 61-39 llegó a dominar el equipo malagueño con otra llamarada productiva de Deon Thompson, de largo en su mejor partido con la camiseta verde. Hasta un 3+1 metió. Se sostuvo un gran nivel defensivo hasta ese momento, con esa movilidad y dureza que impedía al Joventut jugar cómodo. La salida de Gerun de la pista, más enérgico atrás que de costumbre, devolvió a pista a Rubén Guerrero. Elegar echó un cable en la primera mitad, pero físicamente estaba muy justo el partido. Ahí empezó el Joventut a jugar más cómodo. Prepelic, cegado hasta entonces, despertaba. Es lo que tiene poseer licencia para todo sin mermar el tiempo en pista aunque no se esté a tope. En algún momento hay destellos. Y hubo fugas en el rebote (ocho, cierto que cuatro en la misma jugada, en el tercer cuarto) en el tablero del Unicaja.

En esa situación, un parcial de 0-11 para la Penya provocaba cierto resquemor y el partido quedaba abierto para el cuarto final (66-54). Ahí apareció Axel Toupane, cuya frialdad es un arma de doble filo. Parecía que la presión iba creciendo, pero metió dos triples y una canasta de dos para volver a dar oxígeno (73-58) y aumentar distancia.

No descansaría el Joventut y el Unicaja había perdido clarividencia. Percutían los catalanes y el cuadro malagueño había perdido el estado de concentración adecuado, el foco en el que había estado más de 30 minutos. Ayudó un arbitraje que desquició a los dos equipos. Hasta a cinco puntos se colocó en el último minuto y medio la Penya. Un mate remontando por la línea de fondo de Carlos Suárez, suerte en la que el capitán no se prodiga, dio tranquilidad para resolver un partido que permite seguir al Unicaja en la pelea pero que se pudo ganar por más puntos, pensando en el average. El equipo de Casimiro, no obstante, mantiene el saque. La semana que viene, en la bombonera de Andorra, tendrá otra opción para romper el del rival.

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